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viernes, 11 de mayo de 2012

Insomnios



No olvido aquellos días.
No borro aquellos miedos.
Madre, ¿Cuándo sea mayor
Tú serás ya muy vieja?;
¿tendré que enfrentarme un día al mundo
solo?
Ella siempre venía a darme un beso,
Me apagaba la luz
Y me decía:
no pienses esas cosas, hijo mío,
eres muy joven, anda,
todavía.
Pero cuando el invierno arremetía
furioso
contra las ventanas
y el triste crucifijo pendía sobre mí
tenebroso y oscuro
me aparecían los muertos
que había visto metidos en cajas.
Tanteaba la pera, encendía la bombilla
y con cualquier excusa la llamaba:
mamá, no sé si tendré fiebre,
tráeme un vaso de leche,
hazme una manzanilla.
Y entonces como siempre, como
a todas horas, ella estaba
fregando
y dejaba los platos y las potas
y me poníael termómetro
y tanteaba mi frente.
Voy a quedarme aquí
para que no te muevas.
No me parecen décimas,
Tranquilízate, calma.

Y con su mano allí,
sobre mis pensamientos,
huían mis temores
y en breve me dormía.

Otras veces la guerra o el infierno
-paisajes que tanto ensombrecían
aquellos negros años-
me angustiaban el sueño a media noche
y gritaba su nombre.
Y entonces, como siempre,
como a todas horas, ella estaba sentada en la cocina,
cosiendo o repasando,
o escogiendo lentejas o picando
patatas.
Y clavaba la aguja en la pechera
y se allegaba al cuarto
y me frotaba el cuerpo
con alcohol de romero y con papel
de estraza.

Y con su tacto allí
posado en mis delirios
repetía en voz baja:
ya verás cómo pronto pasa esta noche
ya verás qué enseguida llega mañana.


© Aurelio González Ovies
Insomnios
en NO, Cuadernos FÍBULA de Poesía, Avilés, 2009. 
Presentación en el Palacio de Valdecarzana (Avilés) junto a Marian Suárez 
Realización: Nacho en Un mundo de colores





miércoles, 28 de septiembre de 2011

Peaje

No sé si habrá distancia más lejos
que hasta mí. Mientras cae el otoño,
el mismo siempre, sobre esta extensa
tierra que tengo ante los ojos. Mientras
cruzan los buitres el cielo que diviso,
mientras las nubes bajas amenazan
con lluvia, mientras miro y contemplo
mis manos ya manchadas, mientras
hago memoria y recuento mi vida.

¡Qué cerca estoy de nada, qué lejos
de mí mismo!


©Aurelio González Ovies
De: "No"
Cuadernos Fíbula de Poesía
Marian Suárez y Aurelio González Ovies
Voz: María García Esperón
Música: L. Einaudi
MMX

miércoles, 21 de septiembre de 2011

A estas alturas

Hoy, 21 de septiembre, se celebra el día mundial del Alzheimer, fecha elegida por la Organización Mundial de la Salud y la Federación Internacional de Alzheimer. El propósito de esta conmemoración es dar a conocer la enfermedad y difundir información al respecto, solicitando el apoyo y la solidaridad de la población en general, de instituciones y de organismos oficiales. 



No recuerdo más que lo que olvidé.



viernes, 26 de agosto de 2011

Todo incierto



No siento lo que soy.
¿Soy lo que siento, acaso?


Esta luz tan exacta, tan
de octubre, tan perfecta
y azul desparramada,


este día tan amplio, tan
puntual, tan preciso
y brillante, tan esquivo,


esta mar tan indómita, tan
sola, tan poderosamente
fin siempre principio,
tan sólida metáfora
de agua


¿qué pensarán de mí,
de este cuerpo baldío?


(C) Aurelio González Ovies
No
Marian Suárez
Aurelio González Ovies
Cuadernos FÍBULA de Poesía
Avilés, 2009

miércoles, 16 de marzo de 2011

Extraña posición


No es éste mi lugar, canta
en la ciudad un pájaro.
¡Qué extraño! ¡Qué hora más menguante
en medio de la vida! ¡Qué mañana
tan cortamente larga!
¡Qué vacío entre la multitud!
¡Cuánto cansancio, cuánta desilusión!
La luz es nueva, el día está empezando,
un tordo, escondido en los álamos,
me mira temeroso y canta.

No es ésta mi ciudad, ni yo soy éste
tan fuera de sí mismo,
tan a su espalda, tan solo,
tan distante,
                   tan vacuo, tan distinto.

Nunca he llegado a mí,
no me he parado a conocerme un poco,
no me he mirado nunca
frente                                   a frente.

No me libré de equivocarme en vano.
No me he sabido comprender.
No me he tratado con cariño.
No me he sentido jamás libre.
No me he esperado con ilusión
ni asombro.
No utilicé cuando debiera el no.

No es éste el yo que pretendí. No soy mi este yo.
Desde mí hasta mí avisto tantos kilómetros
como hasta los muertos.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Carne de identidad


No. Nada. Nadie. Ni siquiera. ¿Para qué
tantas dudas?
Pudiera ser que nada fuera lo que parece
ser, así como jamás nada será
lo sido. Pudiera ser
que nada es lo que podía haber
sido; que nada ha sido
lo que pudiera ser, así como
jamás será lo que no pudo ser.
Pudiera ser que ser no sea más
que ser lo que no somos,
lo que jamás seremos,
lo que nunca hemos sido.
Pudiera ser que no ser, a veces,
sea más que ser, lo que por ser,
no somos y lo que no seremos
y lo que nunca fuimos.
Por ser, pudiera ser que nada sea
ni lo que ahora es porque está siendo.

viernes, 15 de octubre de 2010

Viaje a Fisterra



Para Aurora. Para Aurorita y Manolo y Alfonso, compañeros de ruta.

Non é o mesmo. Antes éramos
moitos.
Los ojos se le llenan de agua
mientras mira retratos
y cuenta y acaricia respaldos de las sillas.
Denantes éramos moitos cuando
o día de festa.
Viajamos entre pinos camino
de Fisterra. Paramos en su casa.
Nos enseña el jardín, el hórreo,
la piel de una mañana en Paradela.
Nos comenta que ahora ya no tiene ilusión
ni por el huerto.
Nos explica el porqué del distinto color
de las hortensias:
que si plantas dos juntas se enamoran.
que una se queda blanca
y otra azulea.
Gústanme os recordos. Pero teño xa tantos
que me pesan. A casa é moi grande,
aunque estou a gusto. Eu son
feliz eiquí,
coas cousas de sempre e coas miñas penas.
Paradela está quieta,
solitaria,
con el gesto sereno que tiene Aurora
mientras coge del árbol unas ciruelas.
Paradela: prados, cuadras,
tejados de lousas lánguidas,
o cruceiro dormido frente
a la iglesia,
el viejo cementerio, silencioso,
como todos los cementerios de la tierra,
como todas las horas de la vida
y del tiempo
de los muertos,
como toda la luz de Paradela.

Vamos hacia Fisterra. Ella se queda allí
con su bata de alivio, con su apego
al granito y una hermana que tiene costurera.
Es agosto,
verano como de un mediodía muy antiguo,
como de sol de piedra.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Contrariedad


No se parecen nada a lo que esperas.
No se parecen nada a lo que son.
No poseen riqueza que envidiarles.
No son felices más que a intervalos.
No piensan nunca lo que sienten.
No sienten nunca lo que dicen.
No dicen nunca lo que piensan.
No sueñan más que entre la oscuridad.

Nunca permiten que les asombres.
Nunca te tienden sus manos frías.
Nunca te escuchan con atención.
Nunca acarician la brevedad.

No se parecen a lo que exigen.
No son capaces de amar seguido.
No se liberan de sus costumbres.
No han aprendido a encontrarse solos.
No entienden ser fieles a sí mismos.
No les reviste más que el orgullo.
No se conforman con la salud.
No siguen leyes para matar.
Nunca se miran limpio a los ojos.
Nunca ejercitan el corazón.
Nunca se acercan a los abismos.
Nunca persiguen, nunca, el jamás.

No se parecen a lo que fueron.
No se entusiasman con las estrellas.
No saborean con gusto el agua.
No saben cuánto seda la sed.
No se detienen más que en las formas.
No echan de menos más que lo muerto.
No pierden tiempo, no encuentran tiempo.
No viven más que para huir de sí.

No viven. Huyen, cogen y tiran.
No viven. Huyen, vienen y van.